Hablemos de pandemia

Y como siempre, tarde pero a tiempo, jaja, escribiré sobre la pandemia, básicamente porque anoche escribí y dormí super bien.

Pos pa que les digo que estaba al tanto de lo que era eso de covid, porque no veo noticias, y escuchaba comentarios en la oficina o en grupos de WhatsApp pero no entendía mucho el tema. De hecho recuerdo que recién googlee (guglié?) sobre esta «cosa» cuando en la oficina alguien dijo con tono alarmado «ES PANDEMIAAAAA», y eso fue casi en marzo.

Teníamos vacaciones programadas con un itinerario relindo. Comenzaríamos el 20 de marzo viajando muy temprano a Puerto Montt para tener desayuno de cumpleaños de porota, luego visitábamos a mi hermana que vive allá y luego de un par de días de regalones, partiríamos a Chiloé.

Por cosas de la vida, nuestra área en la pega comenzó con un piloto para entregarnos notebook y probaríamos desde febrero la opción de trabajo remoto, esto impulsado por la Revuelta de octubre y na que ver por el covid, pero sin querer queriendo nos sirvió porque cuando dijeron que el 16 de marzo comenzaba la cuarentena, yo tenia mi equipo listeylor en casa, para poder trabajar desde ahí. Sin embargo… las vacaciones… lentamente fuimos soltando el viaje, y llamado a la aerolínea pa cachar que pasaría con los pasajes… por suerte quedaron abiertos hasta diciembre de 2021, aunque capaz que ese plazo se amplíe porque como van las cosas…

Y así comenzamos el 16 de marzo, en casa. Lo primero que hice fue comprar papel higiénico, jajajaja no… pero si tuve que ir al supermercado, ya que nosotras comíamos en nuestros lugares diarios, colegio y oficina (o con quien cuidaba a porota) y nuestra despensa siempre era baaaasicamente, cosas para comer mientras veíamos películas, porque los finde eran los momentos de cocinar y casi siempre caía ante los ojitos de porota pidiendo comida china o sushi o el restorant tan weno de calle Brasil…

Debo reconocer que a diferencia de muchos amigos y conocidos, no me sentí colapsada, ni superada, ni angustiada, porque amigues… no se imaginan lo difícil que es coordinar todo en casa teniendo que salir de ella… quien busca, cuida, alimenta y atiende a porota mientras estoy en la oficina es el mayor de los temas, pero tb estaba el de los perros, el aseo, disfrutar nuestro espacio, atender los compromisos de ambas post pega. Ay si recuerdo con tanta alegría TENER QUE ESTAR EN CASA, se que hablo desde mi maravilloso privilegio y lo agradezco enormemente. Nuestro mayor problema el primer mes, fue que no teníamos suficientes pijamas para estar todos los días con uno puesto…

Hablando de temas de «seguir con la vida laboral/educacional» fue un tema, pero no arruinaré esta historia y dejaré este post con ambiente de gratitud y alegría por poder reencontrarnos, abrazarnos mas y poder cumplir el sueño del trabajo remoto, que siempre imaginé (entiéndase por siempre, desde el momento en que fui mamá).

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