Ya no tengo abuelos.

Uno de los primeros recuerdos que tengo es alguien levantándome y subiéndome a la cama de mi abuela Dominga, me decían que me despidiera de ella. No se si era la despedida final o si era una simple de alguna visita, pero no tengo en mi memoria otra escena con ella. La abuela Dominga, mamá de mi mamá, murió cuando yo tenia menos de 4 años.

Si bien la cercania de mi alma estaba con mis abuelos paternos, el papá de mi mamá, mi tata José, me quería mucho, yo era su regalona de hecho, me pasaba billetitos y me compraba cosas, o le decía a mi mamá que lo hiciera. No conversábamos porque él tubo una trombosis lo que hizo que le fuera muy difícil hablar y muchas cosas más. Pero era tierno y se reía con mis estupideces. Recuerdo mucho que le gustaba la Menta y Manzanilla, no las aguas de hierbas sino que esos copetitos de bajativo, mi mamá le compraba y él los disfrutaba como si de un manjarsh se tratara. Cuando murió yo estaba de vacaciones en Lampa, la Carmelita me contó, pero me dijo que no tenía para que sentirme triste porque él estaba aburrido de vivir con todas las limitaciones que tenia, me aguanté la pena todo el día pero al acostarme lloré un poquito

Luego de eso pasó mucho tiempo hasta que el 2019 mi Carmelita dejó este mundo, es el dolor mas permanente que he sentido, y de a poco aprendo a vivir con esa sensación en el alma. Sin embargo la siento presente en mi día a día e intento de honrar su memoria cada vez que puedo. Mis preparaciones y mis afectos, mi forma de querer y cuidar a los demás, ademas de mi forma de ser mamá, mucho de lo mejor que tengo lo aprendí de ella, me alegra haber podido decirle todo eso mientras estaba en el hospital, agradecerle por su presencia en mi vida, sus cuidados y enseñanzas.

El domingo pasado (31 de enero) me llama mi mamá y sin anestesia me cuenta que mi tata murió. El papá de mi papá, esposo de la Carmelita, tuvo un ataque y murió. Se me paró el corazón un segundo, mi mamá no es la mejor dando noticias de ese estilo, pero al saber que su muerte fue tranquila me sentí aliviada por él.

Y así es como el fin de semana pasado dejé de tener abuelos, obvio que la semana pasada fue todo un repaso de mi infancia, sentía que con mi tata vivo aun había una conexión entre mi infancia y mi yo actual, algo tangible… que ese domingo se acabó. Recordé muchos momentos que ahora solo yo recuerdo (aunque claramente mi tata no recordaba esas cosas, estoy segura) pero las fotos mentales de él, viendo la tele, alguna película de Cantinflas, cuando sentía que se iba a poner a llover y acomodaba algunos baldes para que recibieran el agua, que después usaría para regar plantas (un visionario). Su manía por las tareas repetitivas, como cuando la Carmelita vendía Cubos de fruta (helados en bolsa) y é desde tempranito las cortaba de a una, las ordenaba con una paciencia de santo en montoncitos de a 10, y cuando se comenzaba con el llenado, el iba abriéndolas … de ese trabajo casi diario creo que comencé a cultivar la paciencia, jejeje. También disfrutaba lustrar zapatos y cuando viví con ellos, esperaba ansioso que yo llegara del colegio y me cambiara la ropa para limpiar, lustrar y sacar brillo a los míos… nunca valoré ese trabajo porque era normal ir con los zapatos muy limpios, pero ahora aprecio tanto ese detalle, ese cuidado, y esa pasión por el detalle.

Y me quedé sin abuelos, sin ganchos mentales a mi infancia, pero llene el corazón de recuerdos lindos, de momentos que estaban guardados en algún lugar, y como decía el… ASIII NO MAS.

NO SON ETERNOS, fisicamente al menos. Besitos al cielo, al universo o donde sea que estén.

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