Carmelita

Su presencia en mi vida condicionó mucho/todo lo que soy y amo.

Alguna vez fui voluntaria para hacer mediaguas en la ladera de algun canal de Santiago, recuerdo que en la charla/clase instructiva hablaba un arquitecto, el que hacía incapie en la importancia de los pilotes para estas construcciones, pues de ello dependia que no se fuera al suelo la casa.  Desde ese día asocié a mi Carmelita como eso en mi, ella no es mi cuerpo, ni mi caracter, no es mi mamá ni mi papá, pero ella es mis pilotes, todo lo que soy se sostiene en ella, en su figura, sus costumbres, historias, quereres (y formas de querer) y saberes.  Y este año murió y me quedé huerfana sin serlo, pues mi mamá está viva, pero el dolor que siento se que solo podria compararse a eso.

Su nombre ni siquiera era Carmen, sino que Leocadia, obvio que nunca le gustó y se presentaba a si misma como «Carmela», me encantaba eso de ella, hasta recibía regalos para el día de las Carmen.  Tampoco su edad era la que tenía, siempre se vio mas joven; en mi mente siempre tuvo 56, creo que esa edad la escuche decir alguna vez y ahi se quedó pa siempre.  No era pretenciosa pero sagradamente se lavaba la cara todas las noches para terminar con una generosa cantidad de crema nivea esparcida brillantemente por el rostro, mis besos de buenas noches olian a eso, crema nivea (la de la lata azul), porque tampoco es que fuera de besos ni abrazos, pero de ella sentí mas amor que de nadie en el mundo hasta ahora (sin contar a porota, porque eso es otra cooooooosa, obvio), nunca se maquilló mas que con un labial color uva, el que ella decía, le cambiaba todo el aspecto (y hasta ahora creo que si me pinto los labios cambio por completo).

Cuando tenía como 7 años, creo que en navidad o la fiesta de año nuevo, me llama mi mamá y me dice «te quieres venir a vivir con la Carmelita?», mi respuesta fue instintiva e inmediata: «SI!», y aunque esos años (2) extrañé mucho a mis papas y mi lugar en esa familia quedó un poco en el aire, creo que ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en la vida, hasta ahora no se por que me lo ofrecieron, pero creo que a estas alturas enterarme de eso es irrelevante.

En esos años compartí casa con otra nieta de la Carmelita, mi prima que ella cuidaba desde que tenia 5 meses, era dos años mayor que yo y se sentía la hija/reina de la casa, y torpemente creía (ella) que quedarse haciendo tareas/estudiando para alguna prueba  (viendo tele en verdad) mientras yo tenia que ayudar en las labores de la casa era lo mejor, que equivocada estabas prima…

Aprendí sin aprender (ya que sabía pero no era consciente de ello) sobre las fechas de siembra de muchas cosas, a podar, a subirme a arboles, escuché historias sobre mi bisabuelo, sobre comida, sobre cocinar… sobre lecturas nocturnas.  Basicamente ella me enseñó como no ser niña, si bien viviamos en Lampa, un pueblito bien campesino, hasta alla llegaba la moda leidifemeninaañuñui y con tanto andar encaramada en arboles y recoger frutas maduras (y algunas mediopodridas) no tenía tiempo para esas cosas, luego la lectura, ya que por suerte siempre quise leer, pero llegué a esa casa y una de mis tías trabajaba en la biblioteca del pueblo, asi es que tenia una fuente inagotable de libros, de todos los libros, los que quisiera… (inserte ojos de corazon).

De ella aprendí las ganas de almuerzo familiar, de respetar la comida desde el proceso de preparación, la mesa de su cocina mientras preparaba el almuerzo era la mesa mas linda del mundo, con ella aprendí que puedo hacer todo; si queria pelar papas, podía (aunque diosmio, la cascara mas gruesa del mundo, terminaba con una papa duquesa), pelaba choclos, despuntaba porotos verdes, ella me mandaba a buscar oregano, apio y perejil al patio, al principio le llevaba pasto, pero ella nunca me retó, me decia que fuera otra vez, y otra… y podía, nunca hizo cosas por mi, nunca me dejó creer que yo no podia hacer algo, yo no lo veía, pero me dio una de las herramientas que mas me ha servido en la vida: Saber que puedo (aunque a veces no puedo y la cago y me enrabio pero… lo intenté, al menos jajaja).

Ella participaba del clúdeladultomayor y era re chori, porque iban a hacer talleres de muchas cosas, y ella una vez mas vio en mi algo y me hacía ayudarle en todos sus proyectos, asi es como aprendí a trabajar con soft (esos monitos rellenos de algodon sintetico), hicimos cucharas de palo adornadas con papas, ajos y ajíes, trenzas de ajo llenas llenas con ajos, disque para la abundancia… costureros y señoras para esconder el confort en el baño.  Aprendí cestería con papel de diario, aprendí a trabajar la greda (o cerámica?) y en resumen, solté la mano, me dio la confianza ademas, de que tenía talentos artisticos para desarrollar, capacidad de crear y hacer cosas bonitas, algo que hasta hoy me salva, porque puta que me relaja trabajar creando.

Siempre cuento que ella me apoyó en mi salida del closet, aunque nunca estuve en un closet porque soy hétero, pero era bien amachá cuando adolescente y ella creía que era lesbiana, entonces cada vez que podía me hacía ver que ella amaría igual a «cualquier persona gay o LESBIANA que conociera, porque somos mas que nuestra orientacion sexual», yo me hacia la lesa porque en verdad me sabía hetero, pero agradecia su apoyo, jajaja, debo reconocer que tener puras primas bien ladys no me ayudaba en eso de reafirmar mi heterosexualidad ante la familia, tampoco mis chistes de estar esperando un principe o princesa… pero ah, capaz que ni hetero sea y ella siempre lo supo… jajaja (se abre un nuevo portal de opciones, woho)

Le tenía paciencia de santa a mi tata, que por un accidente se convirtió en un hombre retraido y que debía medicarse para controlar su caracter comparable con el de alguien en con trastorno en el espectro autista (no conozco mucho pero es una referencia muy simple).

Algo que nunca aprendí de ella sosí, era la levantá temprano… noseñor, ella se durmiera a la hora que se durmiera, a las 6:00 A.M. se levantaba (y cuando decía «aaaa, hoy dormí hasta mas tarde», era que se levantaba a las 6:30).  Nada mas que aportar respecto a eso, es un universo desconocido para mi.

Mi vida completa (hasta como los 28) se basaba en lampa, la Carmelita y todo ese amor.  Hubo temas familiares que me alejaron de esa casa, temas dolorosos para mi no mas, y me costaba mucho ir de visita, me dolía lampa en el alma, fuimos con mi papá y mi porota hace como un año, y lloré como bebe en brazos de la Carmelita, ella como siempre me hizo una broma y despues me mandó un paipazo por no haberla ido a ver en tanto tiempo.  Me sentia como niña otra vez.  Antes de irnos, me regalo muchas plantas, las que ahora llenan mi depa y me la recuerdan, siempre.

En mayo de este año la hospitalizaron, estuvo todo el mes en el hospital, la sometieron a muchas operaciones, y tuve la suerte de poder acompañarla cada día en la hora de almuerzo.  Tenía dificultades para comer y nos dieron un pase para ir a alimentarla, nunca se comio todo pero conversamos (yo le conversaba) y le hacia bromas y nos reiamos, una de las ultimas cosas que me dijo, despues que la estuve engrupiendo con la cantidad de comida fue «y voh creí que soy weona?» … creo que eso resumen su pesonalidad, chucheta hasta las ultimas palabras.

Un día, mi mamá me cuenta que ella le preguntó a una de sus hijas si había sido una buena mamá y se me partió el corazon.  La mejor mujer que he conocido no estaba segura de la huella que dejó en este mundo.  Asi es que esa noche redacté una carta para leerle, me es mas facil escribir cuando se trata de amor, porque las palabras se me enredan.  Cuando la fui a visitar no pude leerla, me daba pena solo pensar decir lo que tenia para decirle, porque eso era un poco asumir que era la oportunidad de hacerlo… la ultima.

Pasaron como dos días en los que la carta estaba en mi mochila y le dije… no la leí, no pude, solo tomé su manito y le dije «carmelita, tu sabes que has sido como una mamá para mi? (ella no hablaba y solo movia su cabecita, asintió), obvio me puse a llorar y le agradeci todo, que gracias a ella tengo lo que tengo, me gustan las comidas con amigos, me gusta cocinar, soy buena queriendo a quienes quiero, que gracias a ella descubri el arte, y que lo mas importante, gracias a ella puedo ser una buena mamá para Amanda, ahi sus ojitos se llenaron de lagrimas porque comprendió la maravilla que había hecho, me enseñó a ser una mamá paciente, una mamá cariñosa, una mamá que no pega, una mamá que impulsa a su hija a olvidarse de su género para hacer lo que quiera, que deja a su porota meterse en la cocina desde que quiso, marcando limites con amor y paciencia.

Luego, ya en junio, tuve un problema con mi jefa (la nueva, no mi jefa amada que me apañaba en todo) y no pude ir a verla casi por una semana… el lunes de la semana siguiente dije que iria el martes, necesitaba cronometricamente cumplir con el horario de almuerzo para esto y quien tenia que llegar a tiempo de su almuerzo se retrasó, asi es que le dije que el miercoles se esforzara porque necesitaba ir.  El miercoles corrí, corri como nunca para llegar al hospital, entré a verla, ese dia no hubo mas visitas, estaba en la pieza durmiendo, o sedada… la salude y lloré un poco, ya lloraba cada vez que la veía, esa vez, como siempre, le dije que no tuviera miedo, que ella sabía lo que debía hacer, que no luchara mas, que ya cumplió su tiempo acá.  Cuando recien la internaron le dije que cuando se mejorara iríamos juntas a la playa a comer pescado frito con papas mayo, asi es que le dije que yo iré a la playa a comer pescado frito y que ella me acompañará igual, pero ya no físicamente.  Le dije que iria al otro día a verla, y le di un besito en la frente, le repetí mil veces que la amo y me fui, corrí de vuelta a la ofi y solo me demoré 5 minutos mas.

Esa noche suena mi teléfono, mi hermana llorando me dice que la Carmelita murió.  Siempre pensé que estaba preparada, de hecho yo le decia a todos que nos prepararamos para eso, porque estaba bueno ya de pedirle cosas, y decirle que se recuperara era seguir esperando cosas de ella… sin embargo me desplomé desde lo mas profundo del alma.  Lloraba sin parar, sin pensar siquiera que lloraba, las lágrimas me caian solas.  Esa noche casi no dormí, en la mañana le conté a porota que me abrazó y me hizo cariño, su amor es tan lindo, pero seguia destruida.  Me fui a la oficina y lloraba igual, aunque odio llorar en público, no iba a ir a velorios ni funerales, mi Carmelita dijo siempre «a mi me visitan mientras esté viva los weoncitos, que cuando esté muerta no me importará niuna wea» por lo que supuse que haría mi día laboral normal, pero no pude, le escribí a mi jefa y entendió mi pena, pude irme a casa.

Como dije, no fui al funeral, porque no era necesario, mi ultimo recuerdo con ella será en el hospital, acariciando su cabecita y diciendole al oido lo mucho que la amo.

Han sido meses dificiles, me acuerdo de ella y automáticamente afloran las lágrimas, lo he conversado con muchas personas y dicen que es asi por harto tiempo, hasta que el corazon se acostumbra a vivir con esta pena, porque no pasa, no cambia, solo se acostumbra.

Pensé mucho en si escribia sobre esto, pero es parte de mi proceso, o es necesario que mi porota lo lea en algun momento, no se, pero se va, aca está.

Aun no voy a la playa a comer pescado frito, y siento que cuando vaya será dificil, pensarlo me hace un nudo en la garganta, pero es mi promesa a ella, y obvio que la cumpliré.

Un beso pal cielo, que apuesto está mas lleno de flores y plantas que nunca

 

2 comentarios en “Carmelita

  1. te abrazo. te abrazo largo y tendido. No te diré nada. Solo te abrazo. Sé lo importante que Carmelita es para ti. Ella también lo sabe y te JURO por quien quieras, que estará contigo siempre.
    Te quiero

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