Van Gogh nos dice…

Desde que recuerdo adoro a Van Gogh, su personalidad, su vida, su obra… y entre libros, leo uno que se llama “Cartas a Theo” (no es lectura permanente porque debo procesar todo lo que ahí leo, que es pura magia), ayer lo retomé y me encontré con algo tan lindo que escribió en un par de cartas a su hermano Theo, y que debo compartir.

“Me gustaría más ganar 150 francos al mes que 1.500 francos mensuales por otros medios, aun como comerciante de cuadros.  Estoy seguro de que podría aprender mi profesión en París lo mismo que aquí, en el brezal; en la ciudad tendría la oportunidad de aprender todavía alguna cosa de los demás, de aprovechar su experiencia, y esto no me es del todo indiferente; por otra parte, trabajando aquí, creo tambien poder progresar, aun sin ver a otros pintores (335).

Conozco a dos personas agitadas en su interior por el mismo combate: “yo soy pintor” y “yo no soy pintor”. Rappard y yo mismo. Una lucha espantosa a veces, una lucha que es precisamente la diferencia entre nosotros y algunos otros que toman las cosas menos en serio; para nosotros mismos, es algunas veces muy duro; una crisis de melancolía, un poco de luz, un poco de progreso; otros, tienen que luchar menos, trabajan quizás más fácilmente, pero también el carácter del individuo se desarrolla menos.

Tú tendrás también que soportar la lucha (*), y te lo aseguro: tienes que estar íntimamente persuadido de que corres el riesgo de que te quebranten personas que, sin ninguna duda, tendrán las mejores intenciones del mundo.

Si algo en el fondo de ti te dice: “tú no eres pintor”, es entonces cuando hace falta pintar, viejo, y esta voz también se callará, pero solamente por este medio; aquel que sintiendo esto se va a casa de sus amigos y les cuenta sus penas, pierde un poco de su energía, un poco de lo que mejor lleva dentro.  Sólo pueden ser tus amigos aquellos que también luchen contra esto, aquellos que por ejemplo de su propia actividad estimulen lo que hay de activo en ti.  Es preciso ponerse a la tarea con un aplomo, con una cierta conciencia de que lo que se hace es conforme a la razón, así como el labriego guía su carreta o como nuestro amigo que, en mi pequeño croquis, rastrilla su campo, y lo rastrilla él mismo.  Si no se tiene caballo, uno mismo es el propio caballo, y esto es lo que una multitud de personas hacen aquí.

Hay una frase de Gustave Doré que yo he encontrado siempre muy bella: “Tengo la paciencia de un buey”.  Yo veo dentro de ella a la vez algo bueno, una cierta honestidad resuelta; en fin, esta frase contiene muchas cosas: una verdadera frase de artista.  Cuando se piensa en personas en las cuales el espíritu concibe cosas de este género, me parece que los razonamientos que sólo asoman en la boca de los marchands de cuadros, a propósito de “artistas dotados”, no son más que un horrible graznido de cuervo.  “Tengo paciencia”, qué sereno es esto, qué digno; tal vez no se diría si precisamente no hubiera todos estos graznidos de cuervos.

Yo no soy un artista: qué grosero es esto, incluso pensándolo de sí mismo.  ¿Será posible no tener paciencia, no aprender de la naturaleza a tenerla, a tener paciencia viendo como aparece silenciosamente el trigo, crecer las cosas?¿Será posible valorarse como una cosa absolutamente muerta, que hasta se llegue a pensar que ni siquiera se puede crecer más?¿Pensaría alguien, por ventura, en contrariar intencionalmente su desarrollo? Digo esto para hacer ver cuán tonto encuentro el hablar de artistas dotados o no dotados.

Pero si se quiere crecer es preciso hundirse en la tierra.  Te digo pues: plántate en la tierra de Drenthe y germinarás; no te seques en el empedrado.

Hay plantas que crecen en las ciudades, me dirás; sea, pero tú eres trigo, y tu lugar está en un campo de trigo… No pienso decirte nada nuevo, en lo mas mínimo; te pido tan solo que no vayas al encuentro de ideas mejores que las que ya llevas dentro (336)”

Cartas escritas a su hermano entre septiembre y noviembre de 1883.

(*) Theo al tener dificultades con la casa Goupil donde trabaja, habla en una carta de un vago proyecto de hacerse pintor.  Vincent escribe entonces varias veces a su hermano para persuadirle de abandonar definitivamente la profesión de marchand y consagrarse en la pintura, lo que los acercaría más uno al otro.  Él fijará en los más pequeños detalles materiales un plan de vida común, basado en un préstamo de dinero que haría su hospedero de Drenthe, sin poner en duda que éste se lo concediera.

cafevangogh

Me gusta mucho como habla, como le habla a su hermano.  Ya me hizo emocionar una vez que le decía que lo quería, de una forma linda y particular, y yo iba en metro, jaja, momento incomodo, pero encantador.

Ayer mi sobrina le dijo a porota que un dibujo que mi gorda hizo era feo, lo que le dio pena a mi peque, pero aproveché de contarles la historia de vida de este maravilloso pintor, y como termino muriendo sin ser reconocido ni un poquito y ahora es terrible de famoso, el mas mejor, jajajaja… y que al final lo que para unos es feo, para otros no, y eso me lleva a recordar uno de los primeros capitulos de la temporada de Sense8 donde un hombre le dice a mi amado Will algo similar sobre una gran pintura en un museo, la que no fue valorada en su tiempo pero ahora hay un museo montada a su alrededor.  Habla sobre la evolución y creo que tenía razon… no les contaré mas porque estaria entrando en categoría Spoiler y na que ver.

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